viernes, 6 de junio de 2014

Firmeza en la fe

“Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos”
                                         Gálatas 3:26-27

Introducción:
Aunque recordamos la ­Reforma a la hora de reflexionar sobre nuestros orígenes nos afirmamos en reconocer que, siendo la nuestra una preciosa historia de fidelidad testimonial y bíblica, nuestra razón de ser hoy no depende de una sucesión histórica, sino de una relación neo-testamentaria.
Nuestra pregunta para hoy no es: ¿De dónde vinimos?, si no ¿son los nuestros, hoy, principios y doctrinas que tenían los apóstoles y las iglesias cristianas del Nuevo Testamento? Y gozosamente descubrimos que así es.
La situación de Pérgamo, Iglesia que se encuentra en el contexto de nuestra lectura devocional, nos sirve de fondo para ilustrar los tiempos de la reforma y los tiempos de hoy.
En Pérgamo:
1.      Era difícil ser cristiano (lo fue en los tiempos de la reforma y lo es hoy).
2.      Ante tanto paganismo e incredulidad hubo cristianos que “ retuvieron la fe ”,( lo fue en tiempos de la reforma y lo es hoy también).
Consideremos el hecho
Retener el nombre…, identificado como no negar la fe.
Jesús: Salvador, Ungido, significa su persona, su obra, su carácter. La fe se  centra en Cristo para todo, así que retener el nombre de Dios es mantener la fe.
¿Cómo es negada la fe?
Cuando nunca la confesamos, cuando se cede a las pasiones o nos movemos al son de los estados de ánimo, se niega la fe cuando el hombre se olvida o se separa del pueblo de Dios.
¿Cómo podemos decir que retenemos el nombre de Cristo y la fe?
Cuando nos sometemos de corazón e intelecto a las enseñanzas del Señor, cuando le confesamos en todas circunstancias.
Avancemos un poco más profundamente
            ¿Qué quiere decir retener el nombre de Jesús?
Retener su divinidad, retener su realeza y retener su poder salvífico; para retener la fe argumentamos que: no hay razones para negarla, no hay argumentos para rechazarla. Si negamos la fe, ¿Qué podemos poner en su lugar?
Razones prácticas para tener a Dios y la fe
Para nuestro bien personal la fe en Jesucristo es el consuelo del pasado, del presente y del futuro, es el perdón, la confianza, y la razón de la esperanza del creyente. Es el alimento del alma, la fortaleza del corazón y la vida ante la muerte. Es el poder para cada día.

            La terminación de la carta a Pérgamo habla de “el que venciere”. Y es que el que retiene el nombre del Señor y cree en Él tiene vida eterna. La fe salvífica, es la total confianza del hombre en Cristo. El ejemplo predilecto de la fe es ABRAHAM (Génesis 15-6) salió de UR sin saber a dónde Dios lo llevaba ,creyó que iba a tener un hijo pese a su edad avanzada y cuando Dios le pidió sacrificar a ese hijo, no se opuso.

Cristo es el autor y consumador de la fe y obra en nosotros por su Espíritu Santo. Amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario