viernes, 6 de junio de 2014

El fundamento de la ética personal

”La conducta y las actitudes de un creyente revelan la profundidad de su relación con Cristo”

En la sociedad actual, no se considera importante la ética personal. Muchos mienten para proteger su empleo o para tener ventaja en un trato comercial. Viven conforme a lo que se les resultó mejor en ese momento. Otros piensan que no hay nada malo en las personas inmorales siempre y cuando no afecte el desempeño de su trabajo. Pero Dios siempre ha tenido una norma ética para su pueblo. Cuando Cristo vino, fortaleció las leyes de Dios como fundamento de la conducta moral. La Palabra de Dios es clara: Los creyentes deben de vivir conforme a las normas morales de la Palabra de Dios. El término “ética” viene del griego “tha ethica” que son los asuntos morales, y se deriva de hechos igual costumbre. La ética es la parte de la filosofía que trata de la moral y las obligaciones del hombre. Es la “creencia de la conducta”. Es una actitud constante dirigida hacia un fin. Viene a ser el código de reglas o principios morales que rigen la conducta considerando las acciones de los seres humanos con referencia a su justicia o injusticia, a su tendencia al bien o a su tendencia al mal. Así decimos que la ética es la normativa, porque busca un ideal o norma según el cual pueden formular las reglas y las leyes de la conducta.
1.       Los mandamientos de Dios:
a.       Basados en la ley: Nuestra norma ética personal necesita un fundamento en un código formal de conducta ajeno a nosotros. Para el judío, ese código de conducta era la ley; tenían un manual de la vida moral en su mundo. Muchos judíos decían que las enseñanzas de Jesús estaban en contra de la ley, pero Jesús  afirmó que él no vino a abrogar la ley sino a cumplirla (Mateo 5:17.18)
¿De qué manera cumplió Jesucristo la ley?
La declaración que hace Jesús en el v.17 se refiere a las leyes morales que conformó mediante sus enseñanzas. Es importante comprender que Jesucristo es el cumplimiento de la ley; ella señala hacia Él. La ley tenía un aspecto reglamentario y uno profético. A este último aspecto se refiere Jesús. Jesús dijo: “hasta que pasaran el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasaría de la ley hasta que toda se hubiese cumplido.
b.       Más allá de la ley: Somos salvos solo por la fe en Cristo. La salvación por la gracia no abrogó la ley, sino que en Cristo somos liberados de la esclavitud de la ley (Gálatas 3:10-14). Aunque no tenemos que obedecer la ley para ser salvos, cuando andamos conforme al Espíritu, cumplimos los justos requisitos de la ley (Romanos 8:4). Subrayando la importancia de la obediencia a las normas morales de la ley, Jesús condenó a quienes quebrantaban el más pequeño mandamiento de la ley. También condenó a  quienes enseñaban a los demás a quebrantar la ley. (Mateo 5:19) esa tal vez  sea una ilusión a los fariseos (Mateo 23:1-36, 15:1-9,14). Jesucristo quiere que nuestra conducta y nuestras actitudes muestren nuestra obediencia a la Palabra de Dios porque esta es el fundamento de nuestra norma de conducta y de filosofía moral. Las enseñanzas de Jesús defendían a ley moral revelada por medio de Moisés, una revelación de Dios que no cambia. Un cristiano que rechaza la ley moral revelada por el Antiguo Testamento está rechazando, según las normas de Jesús, la Palabra de Dios.
2.       Comunidad de fe: (Efesios 2:19-20)
a.       Un cuerpo: En Cristo, Dios nos ha hecho de todos los creyentes “un solo cuerpo” (Efesios 2:16); Gracias a la obra de Cristo en la cruz, todos los creyentes son conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios (v.19). Aunque todos somos diferentes, como miembros del cuerpo tenemos algo en común, el fundamento (v.20). La frase “El fundamento de los apóstoles y profetas” indica el fundamento de la enseñanza ética en la Iglesia. La palabra profética y la enseñanza apostólica son el fundamento de nuestra fe cristiana. Los apóstoles son testigos presenciales del ministerio terrenal de Cristo, y proclaman la libertad del evangelio a dondequiera que iban. Cristo es el fundamento de nuestras normas éticas las que nos proporcionan la estabilidad necesaria para vivir en santidad en el mundo impío.
b.       Un edificio nuevo: La obra constante de Cristo consiste en que cada miembro de la Iglesia tiene que ser limpiado por la sangre de Cristo y ser apartado para él. Dios quiere que todos los cristianos sean santos, se armonicen y proclamen su presencia en el mundo. La Iglesia es un lugar de renovación y adoración
3.       Formación del carácter (Efesios 4:17-19)
a.       Vida nueva: Nuestra ética personal no es simplemente teórica, la ponemos en práctica en nuestra vida cada día, mostrando la obra trasformadora de Dios en nuestra vida. Antes de conocer a Cristo nuestro entendimiento estaba entenebrecido  por la dureza del corazón, estábamos ciegos por  causa de nuestra ignorancia y falta de entendimiento respecto a la vida nueva que pudiéramos tener en Cristo, por lo tanto nos alejamos de Dios.

b.       Carácter transformado: Como creyentes, se ha trasformado nuestra vida y no hemos de vivir como los gentiles en la vanidad de sus mentes, Cristo está transformando nuestra mente. Por lo tanto debemos despojarnos de la pasada manera de vivir. La renovación de nuestra mente es un proceso continuo de toda  la vida, que los que le rodeen notarán la obra trasformadora de Cristo en usted y la vida nueva que usted tiene en Él, en CRISTO. Amén.

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