”La conducta y las actitudes de un creyente revelan la
profundidad de su relación con Cristo”
En
la sociedad actual, no se considera importante la ética personal. Muchos
mienten para proteger su empleo o para tener ventaja en un trato comercial.
Viven conforme a lo que se les resultó mejor en ese momento. Otros piensan que
no hay nada malo en las personas inmorales siempre y cuando no afecte el
desempeño de su trabajo. Pero Dios siempre ha tenido una norma ética para su
pueblo. Cuando Cristo vino, fortaleció las leyes de Dios como fundamento de la
conducta moral. La Palabra de Dios es clara: Los creyentes deben de vivir
conforme a las normas morales de la Palabra de Dios. El término “ética” viene
del griego “tha ethica” que son los asuntos morales, y se deriva de hechos
igual costumbre. La ética es la parte de la filosofía que trata de la moral y
las obligaciones del hombre. Es la “creencia de la conducta”. Es una actitud
constante dirigida hacia un fin. Viene a ser el código de reglas o principios
morales que rigen la conducta considerando las acciones de los seres humanos
con referencia a su justicia o injusticia, a su tendencia al bien o a su
tendencia al mal. Así decimos que la ética es la normativa, porque busca un
ideal o norma según el cual pueden formular las reglas y las leyes de la
conducta.
1.
Los mandamientos
de Dios:
a.
Basados en la
ley: Nuestra norma ética personal necesita un fundamento en un código formal de
conducta ajeno a nosotros. Para el judío, ese código de conducta era la ley;
tenían un manual de la vida moral en su mundo. Muchos judíos decían que las
enseñanzas de Jesús estaban en contra de la ley, pero Jesús afirmó que él no vino a abrogar la ley sino a
cumplirla (Mateo 5:17.18)
¿De qué manera cumplió Jesucristo la ley?
La declaración que hace Jesús en el v.17 se refiere a
las leyes morales que conformó mediante sus enseñanzas. Es importante
comprender que Jesucristo es el cumplimiento de la ley; ella señala hacia Él.
La ley tenía un aspecto reglamentario y uno profético. A este último aspecto se
refiere Jesús. Jesús dijo: “hasta que pasaran el cielo y la tierra, ni una jota
ni una tilde pasaría de la ley hasta que toda se hubiese cumplido.
b.
Más allá de la
ley: Somos salvos solo por la fe en Cristo. La salvación por la gracia no
abrogó la ley, sino que en Cristo somos liberados de la esclavitud de la ley
(Gálatas 3:10-14). Aunque no tenemos que obedecer la ley para ser salvos,
cuando andamos conforme al Espíritu, cumplimos los justos requisitos de la ley
(Romanos 8:4). Subrayando la importancia de la obediencia a las normas morales
de la ley, Jesús condenó a quienes quebrantaban el más pequeño mandamiento de
la ley. También condenó a quienes
enseñaban a los demás a quebrantar la ley. (Mateo 5:19) esa tal vez sea una ilusión a los fariseos (Mateo 23:1-36,
15:1-9,14). Jesucristo quiere que nuestra conducta y nuestras actitudes
muestren nuestra obediencia a la Palabra de Dios porque esta es el fundamento
de nuestra norma de conducta y de filosofía moral. Las enseñanzas de Jesús
defendían a ley moral revelada por medio de Moisés, una revelación de Dios que
no cambia. Un cristiano que rechaza la ley moral revelada por el Antiguo
Testamento está rechazando, según las normas de Jesús, la Palabra de Dios.
2.
Comunidad de fe:
(Efesios 2:19-20)
a.
Un cuerpo: En
Cristo, Dios nos ha hecho de todos los creyentes “un solo cuerpo” (Efesios
2:16); Gracias a la obra de Cristo en la cruz, todos los creyentes son
conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios (v.19). Aunque
todos somos diferentes, como miembros del cuerpo tenemos algo en común, el
fundamento (v.20). La frase “El fundamento de los apóstoles y profetas” indica
el fundamento de la enseñanza ética en la Iglesia. La palabra profética y la
enseñanza apostólica son el fundamento de nuestra fe cristiana. Los apóstoles
son testigos presenciales del ministerio terrenal de Cristo, y proclaman la
libertad del evangelio a dondequiera que iban. Cristo es el fundamento de
nuestras normas éticas las que nos proporcionan la estabilidad necesaria para
vivir en santidad en el mundo impío.
b.
Un edificio
nuevo: La obra constante de Cristo consiste en que cada miembro de la Iglesia
tiene que ser limpiado por la sangre de Cristo y ser apartado para él. Dios
quiere que todos los cristianos sean santos, se armonicen y proclamen su
presencia en el mundo. La Iglesia es un lugar de renovación y adoración
3.
Formación del
carácter (Efesios 4:17-19)
a.
Vida nueva:
Nuestra ética personal no es simplemente teórica, la ponemos en práctica en
nuestra vida cada día, mostrando la obra trasformadora de Dios en nuestra vida.
Antes de conocer a Cristo nuestro entendimiento estaba entenebrecido por la dureza del corazón, estábamos ciegos
por causa de nuestra ignorancia y falta
de entendimiento respecto a la vida nueva que pudiéramos tener en Cristo, por
lo tanto nos alejamos de Dios.
b.
Carácter
transformado: Como creyentes, se ha trasformado nuestra vida y no hemos de
vivir como los gentiles en la vanidad de sus mentes, Cristo está transformando
nuestra mente. Por lo tanto debemos despojarnos de la pasada manera de vivir.
La renovación de nuestra mente es un proceso continuo de toda la vida, que los que le rodeen notarán la
obra trasformadora de Cristo en usted y la vida nueva que usted tiene en Él, en
CRISTO. Amén.
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